Ruta por los Balcanes (5): Albania

dsc_0249 En 1945, cuando los partisanos comunistas, que habían echado a los invasores fascistas y nazis, se hicieron con el poder se encontraron al país más pobre de Europa sin red eléctrica ni red de agua potable. img_4665 Sesenta y cinco años después, y a pesar de los avances innegables, Albania sigue siendo el país más pobre de Europa junto a sus hermanos de Kosovo.

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Ante este hecho irefutable, sorprende la primera visión del país al contemplar la cantidad insuperable de coches Mercedes que circulan por un país que, hace exactamente veinte años, no tenía prácticamente carreteras homologables ni parque automovilístico, ni flotas de autobuses, ni agencias de viajes, ni rascacielos, ni autovías ni gasolineras … img_4716 Dos razones explican esta aparente contradicción.  Primero: en las condiciones en que estaban hace veinte años las carreteras del país, el único vehículo fiable era la marca alemana (naturalmente, de segunda mano) . Segundo:  la mayoría de coches lujosos que abundan hoy en Albania son automóviles robados en Europa que acaban, a través de las bandas de los hermanos albanokosovares, en este rincón pobre del continente.  img_4649 Pero no sólo hay que achacar el robo a los albaneses; también hay muchos italianos avispados que venden su Mercedes o su Audi en Albania al tiempo que denuncian en Italia un robo para cobrar el seguro. Negocio redondo. Con estos maestros, no hay que esperar nada bueno…

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Es difícil asumir el shock que ha sufrido esta generación de albaneses. De la noche a la mañana (literalmente), pasaron del estalinismo más estricto al capitalismo salvaje.  Todos tenían asegurado el sueldo para mantener una vida pobre pero digna. Cuando cayó el sistema, las fábricas cerraron y los trabajadores se encontraron sin dinero y, lo que es peor, sin saber qué hacer para ganarlo. dsc_0281 Los hombres comenzaron a vender como chatarra las fábricas abandonadas y luego acabaron en manos de la bebida, lo único tangible en aquellos momentos. Las mujeres acabaron en las redes de la prostitución en Italia o Grecia.Muchos recordarán aquellas dramáticas imágenes (tan bien recreadas en la película “Lamerica”), en las que miles de albaneses desesperados se desparramaban por barcos abarrotados camino de esa Italia lujosa que veían en la gris miseria de sus casas a través de las antenas parabólicas. dsc_0270 Después de ese shock no acabaron las penurias del pueblo albanés. A mediados de la década de los noventa, la mayoría cayó en el fraude de la banca piramidal, que dejó sin nada al ochenta por ciento del país. La respuesta fue una ola de violencia sin parangón: el pueblo enfurecido asaltó oficinas del Estado e incluso cuarteles y el Ejército se quedó sin armas ni incluso tanques que acabaron en las manos de la mafia. dsc_0329 Uno de los culpables, por su apoyo a ese sistema piramidal, fue el entonces presidente Sali Berisha, del Partido Democrático (aunque había sido secretario del Partido del Trabajo, el partido único del régimen comunista, durante veinte años en el Hospital de Tirana). Dimitió de su cargo pero el castigo duró poco. Hoy lleva seis años de primer ministro.

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El sueldo medio es de menos de trescientos euros al mes. La causa de la existencia de coches nuevos y lujosos, restaurantes de exquisita decoración, comercios elegantes, cafeterías de último diseño, móviles de última generación, gasolina a precios europeos, decenas de canales de televisión, discotecas y miles de agencias de viajes es uno de los misterios de Fátima. img_4660 ¿Y qué hace tanta gente llenando las cafeterías de Tirana? Nada. Así de clara es la respuesta. Tres millones y medio de habitantes tiene Albania, pero más de un millón están en Italia y Grecia. Sus remesas alimentan a los que se han quedado. dsc_0263

Estos albaneses han abandonado el campo (hace veinte años, Albania tenía un ochenta por ciento de población rural) y han engordado Tirana, que ha pasado de doscientos mil habitantes a casi un millón. El colapso se adivina en la autovía de entrada a la capital, en el tráfico endemoniado y en las obras continuas
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Construcción y destrucción se combinan en las calles. Viejos y pobres edificios sin pintar y desconchados se alternan con grandes rascacielos. Pero eso sólo se descubre si uno mira hacia arriba. A ras de suelo, sorprenden tiendas elegantes, cafeterías lujosas o restaurantes de diseño.

img_46451 El alcalde y líder de la oposición socialista tuvo la feliz ocurrencia de pintar estos modestos bloques de viviendas populares para intentar alegrar la gris mediocridad que envuelve la ciudad. Es un detalle que alegra la visión del centro urbano cuando se comparte con edificios oficiales y calles arboladas.  

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En una de esas apacibles y hermosas alamedas, rodeada de discotecas, está la residencia del líder comunista Enver Hoxha, que fue el padre de la patria durante cuarenta años. Es un chalet modesto, pero en su época era un lujo inalcanzable para el albanés de a pie, que, además, no podía ni acercarse a la casa
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Lo que no se conserva es su mausoleo, ideado por la hija y el yerno en un ejercicio consentido de nepotismo. Se trata de la Pirámide, un edificio de cristal y mármol de Carrara, que, tras la caída del régimen, se convirtió en discoteca. Ahora, tras su continuo desguace manual por hordas de albaneses, sólo sirve como gigantesco tobogán de los chavales ociosos.
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Pero la megalomanía de Hoxha llegó a extremos de esperpento. Rompió con Yugoslavia, con la Unión Soviética y con China. En su delirio paranoide, creyó que alguno de ellos volvería a invadir el país como habían hecho otomanos, italianos y alemanes.  Y para defenderse, sembró el país de miles de búnkeres y, hoy, a modo de setas u ovnis perdidos, se pueden encontrar en montes, prados, campos o playas del país. No sirvieron para su objetivo inicial, pero miles de albaneses fueron engendrados entre sus paredes de cemento.
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Pero Albania no es sólo el enorme pueblo de Tirana. El campo y las ciudades están llenos de casas en construcción, que finalizarán cuando se reciba más remesas del exterior, como ha ocurrido y aún ocurre en Galicia, por ejemplo.  Las carreteras, gran parte en mal estado aún, rebosan parcelas donde dormitan y se hacinan automóviles en desguace provenientes de toda Europa.

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El país tiene un rico patrimonio monumental. Su pasado otomano aún se puede atisbar en el bazar de Kruje, cerca de la capital.

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Donde también se cuela la influencia turca es en la ciudadela de Berat, con calles empedradas e iglesias ortodoxas conviviendo con las mezquitas . El pueblo se desliza colina abajo buscando la luz que se retiene en sus miles de ventanas orientadas al sur. dsc_0011 También Girokastra atesora un castillo medieval, que almacena armas e incluso un avión norteamericano exhibido como trofeo de guerra en tiempos pasados, y un laberinto de calles y casas por las que pasear y admirar su bella arquitectura popular.

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Pero la gran apuesta de futuro de este país es la costa sur, justo donde comienza oficialmente el Mar Jónico.  Pocas infraestructuras turísticas y unas playas casi vírgenes están esperando a los emprendedores de Europa.  No hay arena, pero los guijarros permiten que las aguas se mantengan cristalinas img_4828 Sarande es la pequeña potencia turística emergente de esa zona playera y, gracias a su cercanía de pocos kilómetros a la isla griega de Corfú, recibe a diario a cientos de curiosos turistas que, por un día, realizan una excursión exótica a ese país desconocido llamado Albania.
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Sus bloques de apartamentos en continua propagación no aventuran nada bueno, pero en sus cercanías hay pequeñas calas a descubrir, espacios naturales como el manantial del ojo azul y las ruinas de la ciudad romana de Butrint. img_4697 En todo el país, la gente es amable y los jóvenes están  ansiosos por conocer nuevo mundo y saben idiomas (gracias en parte a que las series y películas de la televisión se emiten con subtitulos). img_4661 Y están informados porque, no en vano, en este país aún subsisten muchísimos periódicos y funcionan hasta cuatro cadenas de televisión de información continua.   img_4706 Cada día disfruto más del contacto con la gente de estos países mirados despectivamente por su poco desarrollo económico.  Prefiero estos pobres a muchos nuevos ricos españoles. Nuestros paisanos, sin saberlo, son más pobres todavía: sólo tienen dinero.

Cómo llegar:

Hay vuelos sobre todo desde Italia, Grecia o Turquía. Pero también se puede entrar en autobús desde Ulcinj (Montenegro) a Shkodra (por el norte), desde Kosovo por el este o desde Ioannina (Grecia) hasta Sarande por el sur. Moverse por el país es fácil gracias a los furgones que salen en cuanto se llenan, taxis o coches alquilados con conductor.

Moneda:

Circula el lek (plural, lekë). La conversión es 141 lekë = 1 €

Itinerario:

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En Tirana, la plaza Skanderberg  es el centro neurálgico de la capital y una de las pocas  zonas aceptables. En el centro, presidiendo el amplio espacio, se alza la estatua de este héroe nacional que se enfrentó a los turcos en el siglo XV

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En la plaza también se encuentran el Museo de Historia y su mural “Los Albaneses”, el más bello del país, donde queda retratada la historia de este pueblo belicoso, desde los ilirios que lucharon contra los romanos a los partisanos de la Segunda Guerra Mundial.  A su derecha, en otro de los lados de la plaza, se levanta el Palacio de la Opera (regalo de los soviéticos antes de reñir).

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La última visita de la plaza es la mezquita de Et’hem Bey del siglo XVIII, junto a la torre del reloj del siglo XIX.

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En Kruje, hay que ver el castillo de Skanderberg y el viejo bazar.

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En Shkodra, al norte, hay que ver el viejo puente y el lago del mismo nombre, que hace frontera con Montenegro.

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En Berat, subir al castillo y visitar en su interior la restaurada iglesia ortodoxa de Santa María , que alberga además el Museo Onufri con frescos e iconos del siglo XVI y admirar desde el río las mil ventanas que han dado fama a esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad.

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No hay que dejar  Berat sin  entrar en la mezquita de los Estudiantes, donde se reunían los bektashíes, rama heterodoxa del Islam que tiene gran arraigo en Albania.

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En Gjirokastra, recorrer el empedrado casco urbano con las kules, típicas casas de influencia otomana y con tejado de piedras, y subir hasta la imponente ciudadela del siglo XVIII.

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Caminar por alguno de los parques nacionales del país, como el de Llogaraja

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Bañarse en las calas y pequeñas playas desde Vlora a Sarande. Es la llamada Riviera albanesa, en el comienzo del mar Jónico.

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Comer junto al manantial del Ojo Azul.

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Visitar las ruinas de Butrint, la ciudad romana enclavada en medio de un bosque que es Parque Natural, y bañarse en las playas de las islas de Ksamil.

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Fotos de Carmen Urbina y Andrés Mourenza

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