Ruta por Flandes y Valonia (éso que llamamos Bélgica) (3): Gent / Gante

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Gante padece el síndrome del segundón: es un importante puerto, pero menor que Amberes; es un precioso conjunto histórico pero siempre le supera en turismo Brujas; tiene una importante Universidad pero siempre está delante Lovaina…

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Sin embargo, lejos de amilanarse, esta ciudad muestra orgullosa su retícula callejera medieval y sus canales melancólicos, sobre los que se asoman en precario equilibrio las casas centenarias que seguramente vieron nacer a Carlos I de España y V de Alemania (Karel V para los flamencos).

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Los encajes de bolillos se muestran en sus modestos escaparates, los dulces reposan en los anaqueles de las delicadas y minúsculas tiendas de su casco histórico y las cervezas permanecen olvidadas en las barras de sus cafés en penumbra. Gante destila tranquilidad, sosiego y belleza. Lo ideal para disfrutar del arte.

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Y arte hay a raudales en esta ciudad. Desde las obras de Van Eyck en el interior de la catedral a los Museos de la ciudad, la mayor parte de los cuales están concentrados en el Barrio de las Artes. Cerca está la Universidad con su Torre de los Libros y el inevitable beaterio de las ciudades flamencas.

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La Historia asalta al visitante en cualquier esquina con el símbolo emblemático de Gante, la torre Belfort, enhiesta lanza que marca los lindes del horizonte entre la catedral gótica de San Bavón y la iglesia de San Nicolás o con el castillo de los condes de Flandes, el Gravensteen.

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Pero Gante no sería Gante sin sus muelles de las hierbas (Graslei) y del trigo (Korenlei). Ahí se resume la ciudad, porque en sus orillas además de los barcos de paseo se suceden las mansiones por las que la pátina del tiempo ha dibujado el trabajo y el comercio de los gremios, artesanos y obreros durante siglos.

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Los canales y el centro histórico completan el binomio perfecto para atraer turistas. Y al igual que el resto de la Europa post industrial, Gante se ha liberado del tráfico urbano no sólo para atraer paseantes turistas sino también consumidores a los que vender sus telas, sus pasteles, sus chocolates y, naturalmente, su cerveza. No hay ciudad belga que se precie sin una bier/bière local.

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Esta coqueta urbe se eleva escalonadamente como el perfil de sus fachadas para enseñorearse orgullosa, entre rios y canales, frente al resto de ciudades de Flandes.

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Cómo llegar:

Desde Bruselas hay varios trenes al día con destino a Gante, a 55 kilómetros

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Itinerario:

Subir al campanario de la torre Belfort del siglo XIV para admirar unas espectaculares vistas de la ciudad y visitar la cercana iglesia de San Nicolás, una joya gótica del siglo XIII.

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En la catedral de San Bavón, admirar el cuadro de Jan Van Eyck “La adoración del cordero místico” y la obra de Rubens “Entrada de San Bavón en el monasterio”.

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Detrás está el hermosísimo edificio gótico del ayuntamiento de la ciudad.

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Pero también hay ejemplos de la arquitectura modernista de comienzos del siglo XX  como la sede del movimiento socialista, la Casa del Pueblo.

 

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Es imprescindible pasear por los canales tomando uno de los barcos en el Korenlei (muelle del trigo), admirando restos de la ciudad fortificada como el Rabot o el fastuoso castillo de los condes de Flandes (Gravensteen) del siglo XII y que ha sido usado a lo largo de la Historia como Casa de la Moneda, Tribunal, Prisión o Hilandería de algodón.

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Pasear por el Patershol, el barrio medieval conocido como Oudburg (ciudad antigua) con callejuelas tranquilas repletas de tiendas encantadoras y modestos restaurantes .

En el barrio de las Artes se suceden los Museos y las instalaciones universitarias como el edificio modernista de la Torre de los Libros, que es la biblioteca universitaria con más de dos millones de libros.  Cerca está la plaza de Sint-Pieters con un complejo religioso cultural formado por la abadía reconvertida en centro de arte, la barroca iglesia de Nuestra Señora y San Pedro y un museo multidisciplinar especialmente dedicado a los niños: el Mundo de Kina/El Hogar. Desde los jardines de la abadía se contempla el parque Koning-Albert y el pequeño Beaterio que escalonadamente se desperdigan hacia el río Leie.

No acaban los Museos porque en el Citadelpark y sus alrededores existen otros cinco equipamientos culturales: el Museo de Bellas Artes, el Municipal de Arte Contemporáneo, el de la Ciudad de Gante, la Sala de Conciertos y el Jardín Botánico de la Universida de Gante además del Centro de Convenciones en mitad del parque.

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(Fotos de Carmen Urbina)

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