Viena: itinerarios para 3, 5 y 7 días

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Viena apabulla nada más poner los pies en la calle. Y es que la opulencia imperial asalta al visitante nada más echar una ojeada al paisaje urbano. Viena es una ciudad llana para pasearla y, sobre todo, para recorrerla en bicicleta. Pero conviene situarse primero para no confundirse.

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La ciudad antigua es un cogollito relativamente pequeño, rodeada por un cinturón abierto tras destruir las murallas y recubrir el espacio vacío desde los tiempos de los asedios turcos. Dentro de ese cinturón llamado Ring están los palacios imperiales del complejo de Hofburg, con sus aposentos privados, en especial el de Sissi (el que más morbo y curiosidad desata) y la escuela española de equitación.

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Anexo al inmenso palacio está el Museo Albertina de dibujos y grabados y a su vera la Opera. Conviene asistir a un espectáculo en su interior, aunque los melómanos pueden disfrutar  de la representación a través de una pantalla gigante en el exterior del edificio, con asientos y reparto del programa para seguir el desarrollo de la obra.

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Pero, sin duda, lo más relevante del barrio histórico es la catedral de San Esteban, una joya gótica en medio de un mar de iglesias barrocas, como la de los Jesuitas que emborracha la visión.

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Alrededor de la catedral aún se conservan algunas calles y plazas medievales, con bares centenarios, iglesias de todo orden y condición y un sinfin de galerías de arte y librerías de viejo, además de una de las casas de Mozart, un incansable viajero por todo el largo imperio .

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Y, sobre todo, lo que hay son cafés, que se suceden por las callejuelas y por los paseos peatonales como el Raben. Aquí hay cafés como el Hawelka, el Griensteidl o el Central, auténticas instituciones burguesas donde intelectuales, políticos, comerciantes o vieneses de a pie gastaban las horas en un ambiente cálido frente al frío exterior. En estos históricos establecimientos se puede degustar un exquisito café, un invento que los vieneses tomaron de los turcos cuando éstos huyeron y abandonaron ese brebaje extraño en sus campamentos del asedio a la ciudad. Pero también se puede disfrutar de dulces y pasteles contundentes.

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Aunque donde mejor los elaboran es en  exquisitas y extraordinarias pastelerías como Demel o Sacher, donde se inventó la famosísima tarta de chocolate del mismo nombre.

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Como queda dicho, el Ring rodea el casco antiguo en un largo paseo de varios kilómetros, que cambia de nombre en los diversos tramos en que se divide. Así, hay el Opernring, el Burgring, el Parkring, el Kärnternring,etc. El Ring debe pasearse con tranquilidad para admirar y disfrutar cuanto uno se encuentra a su paso. La Universidad, el Teatro Municipal, el Ayuntamiento y el Parlamento se alinean casi pegados al comienzo del Ring desde el Norte.El Ayuntamiento se construyó en estilo flamenco, en homenaje a la lucha de las ciudades de Flandes, y el Parlamento se erigió en estilo griego clásico en clara alusión a la cuna de la democracia.

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Desde esa zona hasta la Opera, se extienden espacios abiertos como el Volksgarten y el Burggarten, que protegen los palacios imperiales por un lado y por otro se abren a la enorme plaza de María Teresa, en cuyos flancos se asoman majestuosos los Museos de Historia Natural y, en especial, el de Historia del Arte con obras de Rembrandt, Durero, Brueghel, Rafael, Tintoretto, Velazquez y, naturalmente, Klimt, el icono por excelencia de la capital austriaca. 

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La oferta cultural se extiende unos metros más allá con el barrio de los Museos (que alberga cinco excelentes espacios como el Leopold Museum, el de Arquitectura…..). En este amplio espacio del centro de la ciudad se respira esa opulencia y grandeza del Imperio Austro-Húngaro, que se traducía en enormes parques, plazas y palacios que giraban en torno a una corona, bajo la que se sometían desde polacos a checos, hasta croatas, húngaros o italianos.

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Tras el edificio de la Opera, el Ring continúa con grandes hoteles y palacios del siglo XIX y un gran parque público, el Stadpark, donde acuden legiones de turistas para fotografiarse junto a una chirriante y refulgente estatua dorada de Johann Strauss. Ese parque da frescor y relajo a otro de los grandes Museos de la ciudad, el de Artes Decorativas, donde se pueden admirar obras de las vanguardias de comienzos del siglo XX, como el movimiento Sezession, el Jugdstil, el modernismo o el art déco.

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Como no sólo en los Museos permanecen esas obras de la vanguardia, hay que buscarlas en las calles vienesas, destacando su irreverencia frente al estilo grandilocuente del Imperio en unos momentos de ebullición  y cercano ya el hundimiento del régimen tras la Primera Guerra Mundial.

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En Karlsplatz, al lado mismo de la Opera, se pueden contemplar los ejemplos de esa ruptura:los pabellones del Metro de  Otto Wagner, uno de los artífices del movimiento Sezession, que bautizó un edificio en esa misma plaza, donde exponían sus obras aquellos jóvenes artistas, entre los que estaba el ubicuo Gustav Klimt. A lo largo de la ciudad, se pueden encontrar otros ejemplos modernistas como la Caja Postal de Ahorros o el reloj Ankeruhr.

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Más contemporáneos son los edificios de Hundertwasserhaus y Kunthaus, obras del pintor Hunderwasser que quiso realizar una obra gaudiniana en unos bloques sociales de los años sesenta.

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Unas décadas antes, en los años treinta, se levantaron las primeras viviendas sociales para obreros, las Karl Marx en  Heriligenstadt. Nada menos que un kilómetro de bloques de apartamentos, edificados por los socialistas (en la época de la Viena roja en un mar conservador y hasta nacionalsocialista del resto del país). Las viviendas tenían balcones y aseos y los bloques tenían parques interiores, colegios y guarderías. Una auténtica revolución de la época.

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Desde allí mismo se puede subir al barrio de Ginzing, donde se ubican los merenderos típicos de Viena, los Heurigen, en los que se comen quesos, salchichas o asados junto al vino joven. Es un barrio empinado y verde, lleno de viñas, desde cuya cima se puede disfrutar de una vista sin parangón de la ciudad.

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Porque allí se comprueba que hay varias Vienas: la histórica y monumental, separada por el canal del Danubio del inmenso mar verde del Prater con su famoso parque de atracciones y su inolvidable noria de “El tercer hombre”. El Prater, a su vez, está separado por el río Danubio de la Isla del Danubio, otra alargada franja verde que tiene al otro lado un ramal del río, llamado el Nuevo Danubio, que separa la isla del nuevo barrio de la ciudad, el de la ONU. Junto a edificios administrativos de Naciones Unidas, se alternan playas urbanas, pequeños canales navegables y otro enorme parque, el Danube Park.

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En su centro se instala la torre del Danubio (el nombre del río es, junto al de Sissi, el constante reclamo turístico en toda la ciudad). Ni que decir tiene que desde los doscientos metros de altura de la torre se tiene una visión inmejorable de todas estas Vienas, mezcladas en una infinita llanura que acoge a no más de dos millones de personas.

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Y hay que acabar la visita como la comenzamos, con la opulencia imperial. El palacio de Belvedere fue un capricho veraniego del príncipe Eugenio de Savoya y se extiende en tres niveles (desde la tierra al Olimpo) con jardines y museos, en los que destacan las obras maestras (otra vez más) de Klimt.

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Y veraniego también era el palacio de Schömbrunn, donde la emperatriz María Teresa disfrutó de lo lindo con jardines, fuentes, palacios, invernaderos y hasta un zoo. Querían superar a Versalles, ser más que los franceses. Nadie se ha puesto con la comparación, porque la medición se torna imposible entre valores que escapan a la normalidad y se elevan a la majestuosidad.

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Cómo llegar:

España y Viena están conectadas con vuelos regulares de Austrian Airlines o Iberia. También existen ofertas de vuelos baratos con Vueling o Niki-Air Berlin que enlazan no sólo Madrid y Barcelona con la capital austríaca sino también otras ciudades como Málaga o Palma.

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Qué ver:

ITINERARIO VIENA 3 DIAS

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ITINERARIO VIENA 5 DIAS

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ITINERARIO VIENA 7 DIAS

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(Fotos de Carmen Urbina y José A. Mourenza)

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4 Respuestas a “Viena: itinerarios para 3, 5 y 7 días

  1. Una vuelta más de tuerca para la CURACIÓN del nacionalismo. Lo habeis conseguido, máxime con estas crónicas viajeras dignas de ser recogidas en un tomo de esos que huelen a papel y a tinta. ¿Por qué no?. Os animo a ello. Un fuerte abrazo y gracias por el regalo de este viaje.

  2. Bueno, bueno… ¿Pero es que no vais a parar de viajar?, Ya está bien de ponernos los “dientes largos”, hombre.
    Inmejorables vuestras indicaciones para visitar Viena.
    Un abrazo, ya me llamarás para vernos.

  3. Thanks for your marvelous posting! I definitely enjoyed reading it, you’re a great author.I will be sure to bookmark your blog and will often come back later in life. I want to encourage you to continue your great posts, have a nice morning!

  4. Pienso seguir al pie de la letra tus indicaciones. Me vienen de lujo. Tenia miedo de no saber como organizarme y dejarme las cosas sin ver. Asi da gusto!
    Te animo a que continues con tan magnifica labot alli por donde vayas.
    Un fuerte abrazo.
    R.

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