Ruta por Anatolia (1) : Ankara

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Ankara va unida, indisolublemente, al padre de la República Turca, Mustafá Kemal Attaturk. Gracias a él, en 1923, la pequeña ciudad de provincias con apenas dieciséis mil habitantes fue convertida en la capital del nuevo Estado, nacido de la Primera Guerra Mundial y la desaparición del Imperio Otomano.

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En el mausoleo de Attaturk y el Museo anexo,uno entiende la razón de la veneración popular al primer presidente de la República turca porque impidió el reparto del pais a manos de las potencias aliadas ganadoras de la primera guerra mundial. En la Guerra de Independencia logró retener para Turquía toda la peninsula de Anatolia, la costa del Egeo, Estambul  y una pequeña parte europea.  En ese trasiego, perdió las islas y Salónica, que fueron para Grecia y la diplomacia internacional permitió una de las primeras limpiezas étnicas del siglo XX bendiciendo el trasvase de millones de musulmanes que vivían en Grecia hacia  Turquía y de ortodoxos  de Turquía a Grecia.

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Attaturk modernizó el pais antes que muchos paises de Europa Occidental (decretó el laicismo y relegó la religión al ámbito privado; dio el voto a la mujer; decidió adoptar el alfabeto latino, que se impuso en una generación al haber mucho analfabetismo y permitir la masiva alfabetización de la población…)

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Desde el mausoleo de Attaturk se comprueba la esencia de la capital turca: una amplia extensión en la estepa de la enorme peninsula de Anatolia. Desde aquí se llega a las ochenta restantes provincias del pais, en especial a través de una inmejorable red de autobuses y una flota de comodísimos coches con servicio personal incluido (no es raro tener camareros que te traen agua y té durante el recorrido).

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El crecimiento de la urbe ha sido espectacular. En noventa años se ha pasado de dieciséis mil habitantes a más de cuatro millones de personas. Y así han nacido barrios en expansión, donde alojar a los millones de turcos que llegaban desde el medio rural hacia la capital del nuevo pais. Un trayecto que no nos es ajeno a los vecinos del sur de Europa.

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La capitalidad de Ankara ha permitido que florezcan grandes barrios, edificios y rascacielos para las empresas, las corporaciones industriales, las instituciones, los partidos políticos y, no olvidemos, las embajadas que han trasladado o duplicado sus antiguas sedes de Estambul para ubicarse en la sede del poder político de Turquía.

7A pesar de ese aire impersonal, no se debe olvidar que Ankara dispone de una atractiva oferta cultural, con un importante teatro de la opera, amén de decenas de salas teatrales,  de concierto, galerías de arte o la Biblioteca Nacional . La capital, como es habitual en las grandes ciudades turcas, dispone de muchas Universidades, destacando la de Ankara y la Técnica de Medio Oriente (ODTÜ),  con un importante Museo Tecnológico y en cuyo inmenso campus cabrían unos cuantos centros universitarios españoles. Aunque zonas verdes no faltan en Ankara con varios parques diseminados por esta extensa metrópoli ( Gençlik, Kurtulus, Altin Park o el llamado Bosque de Ataturk)

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Y dentro de la oferta cultural, la capital turca destaca por una amplia red de Museos. Desde los patrióticos de la Guerra de Independencia o la Casa  y el Mausoleo de Ataturk al Arqueológico, el Etnográfico y al de Pintura y Escultura, que se ubica en un hermoso edificio decimonónico en el centro de la ciudad. 

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Pero, sin duda, el mejor Museo de la ciudad y uno de los mejores del país es el de las Civilizaciones Anatolias.  En 1997 fue premiado como el mejor museo de Europa y el galardón, en este caso, es bien merecido. El Museo se ubica en un edificio del siglo XV, construido originalmente como mercado y restaurado durante treinta años a lo largo del siglo XX. Sin embargo, la riqueza está en su interior.

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Es un inmejorable recorrido, sencillo y didáctico, por las sucesivas civilizaciones que han pasado por la península, desde el neolítico pasando por los hattis, hititas y asirios, hasta llegar a griegos y romanos. Gran parte de los restos de la época romana hallados en la ciudad se encuentran esparcidos por las salas del Museo, convenientemente explicados.

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Ankara debe su nombre a una palabra supuestamente gala, “ancira”. La traducción sería ancla, por la preferencia marinera de los ocupantes galos, en el siglo II a.d.C., que dieron lugar a los futuros gálatas y a la provincia romana del mismo nombre. En la mayor parte de su historia, fue un paso obligado en el comercio de la zona para frigios, persas o romanos. Pero el nombre de Ankara es reciente, del siglo XX, porque a nivel internacional se le conocía como Angora (los gatos de Angora, la lana de las cabras de Angora, los conejos de Angora…)

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Y, aunque no son muy numerosos,  la ciudad mantiene restos de su Historia. Tras el Museo, los pasos suben poco a poco hacia la Ciudadela, lo poco que queda de la Ankara medieval y lo único que se puede denominar casco antiguo. Dicen que el origen es de los galos (gálatas), pero en su construcción fueron colaborando romanos, bizantinos y selyúcidas, los primeros turcos que llegaron de Asia Central a la península de Anatolia en el siglo XI derrotando al debilitado Imperio Bizantino.

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En el interior de la ciudadela se suceden callejuelas estrechas, casas con siglos a cuestas (muchas restauradas y convertidas en restaurantes o tiendas de artesanía), bazares y tiendas de todo tipo y, sobre todo, unas vistas inmejorables sobre la ciudad.

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Ankara es, para la mayoría de turistas, un alto en el camino entre Estambul y Capadocia. Pero no hay que menospreciar una urbe de este tamaño, con sus ofertas culturales y su calidad de vida, confirmada como la mejor de Turquia en todos los rankings económicos. Sin duda, merece una visita.

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Cómo llegar:

El aeropuerto de Ankara tiene varios vuelos diarios con Estambul, otras ciudades de Turquía y capitales de países del entorno, además de Alemania, Bélgica  o Italia. Desde España, los  vuelos suelen ir directamente a Estambul o a Capadocia. Desde esas zonas se accede a la capital turca por autobús, un medio de transporte muy recomendable.

Moneda:

En Turquía circula la Lira Turca. El cambio fluctúa pero suele estar alrededor de 1 € = 2’3 liras turcas. 

Itinerario:

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Ulus es la zona más antigua de Ankara. Allí, en la plaza de Ulus se encuentra el monumento a la Guerra de la Independencia con el inefable Ataturk a caballo. También allí se encuentra el palacete de la primera Asamblea (Parlamento) de la República Turca y el Museo de la Guerra de Independencia.

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Desde Ulus se accede a la Ciudadela. Antes de llegar a ella, una parada obligada es el Museo de las Civilizaciones Anatolias. Subiendo a la Ciudadela, se pueden contemplar los mejores ejemplos de arquitectura tradicional otomana con balcones de madera, habituales de la sociedad rural anatolia.

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En la capital turca quedan, pocos, restos romanos. Los mejores están, como decimos, en el Museo de las Civilizaciones Anatolias. Pero callejeando se pueden encontrar restos de teatro romano, en el mismo barrio de Ulus, y en Çankiri, los sótanos  de unos baños romanos del siglo III d.c., en tiempos de Caracalla. Del siglo IV d.C es la columna de Juliano de quince metros de altura. Pero el mejor monumento de esta época es el Templo de Augusto, construido en el año 10 d.C., reconstruido dos siglos después y convertido en iglesia en el siglo V. Dicen que las inscripciones en latín y griego son el testamento político del emperador Augusto.

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Una visita ineludible en la ciudad es el Anitkabir, el Mausoleo de Ataturk. Una obra que comenzó a construirse en 1944, seis años después de la muerte del padre de la patria y finalizó en 1953. En la amplia explanada delantera se obtiene una buena visión de toda la ciudad y junto al Mausoleo existe un Museo sobre la vida y obra de Ataturk.

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Para comprar en Ulus, el bazar de  Çikrikçilar Yokusu y, al final del mercado, la calle de los caldereros de cobre, Bakircilar Çarsisi, donde se pueden adquirir productos de cobre, alfombras, bordados y joyería.  Subiendo a la Ciudadela  hay puestos de especias y frutos secos. En la zona moderna de Kizilay, abundan las tiendas de moda, al igual que en los centros comerciales esparcidos por la capital como el que se sitúa en la torre Atakule, en Çankaya. Este inmenso faro de 125 metros ilumina buena parte de la llanura alrededor de Ankara y en el último piso se obtiene una vista espectacular además de poder comer en su restaurante giratorio.

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Las mezquitas son visita obligada en la capital de Turquía. Destaca una, y no por su historia, porque es contemporánea. Se trata de la mezquita de Kocatepe, con cuatro minaretes, finalizada en 1987 en estilo neo otomano. Es la mayor mezquita de Ankara y una de las más grandes del país.

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Pero subsisten otros ejemplos de arquitectura religiosa de importancia histórica, como la Mezquita Yeni (Cenab Ahmed) , una de las más hermosas de la ciudad. Es obra del mejor arquitecto del Imperio Otomano y uno de los mejores del mundo en su época, Mimar Sinán, que la construyó en piedra en el siglo XVI.

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Y otra más para ver: la mezquita de Haci Bayram, templo selyúcida de Ulus, construido en el siglo XV , con cerámicas en su interior del siglo XVIII.

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Fotos de Andrés Mourenza, Carmen Urbina, J.A. Rodriguez Moreno, 123F.

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