Berlín: Itinerarios para 3, 5 y 7 días

Berlín, como otras grandes ciudades turísticas, es un parque temático. En su caso, el tema es la historia más reciente: el nazismo, la Segunda Guerra Mundial y el muro que dividió la ciudad durante casi treinta años. Los dos Berlines de esos años hoy son una sola ciudad, pero quedan aún detalles que nos recuerdan las dos ideologías, las dos culturas, las dos formas de vivir en la misma ciudad. El semáforo con su Ampelmann, el hombrecito en rojo con los brazos abiertos o en verde andando es el primer ejemplo de ese pasado que el viajero se encuentra a su llegada a la capital alemana.

Pero, claro, si hay un icono de la Guerra Fría y del Berlín dividido es el Muro. Por suerte para los berlineses, se derribó a finales de 1989, cambiando la historia de Europa. Pero la ciudad también se dio cuenta de la importancia como icono turístico de ese trozo de cemento que serpenteaba por en medio de Berlín. Los primeros en aprovecharse de esos restos fueron los artistas callejeros, a los que se les unieron luego artistas internacionales que conformaron al cabo del tiempo otro atractivo turístico como la East Side Gallery.

Conocer el modo de vida de los alemanes orientales también es otro foco de atención para los turistas, una vez que la unificación ha homogeneizado el paisaje urbano. Quedan obras arquitectónicas, calles, edificios… y varios Museos para conocer la vida diaria de la RDA, el control por la policía política de la STASI o los problemas para que berlineses de uno y otro lado pudieran verse, ejemplificado en un poco conocido Museo, el Palacio de las Lágrimas, en la estación de Froedrichstrasse.

La historia reciente también incluye el nazismo y la Guerra. La destrucción del ochenta por ciento de la ciudad en la contienda no nos permite contemplar edificios de la época nazi, salvo algunas excepciones, pero sí se pueden ver los búnkeres o los campos de concentración, efectos directos de la barbarie nacional socialista. El monumento al Holocausto es perpetuo recuerdo de la ignominia cometida en nombre del pueblo alemán.

El pasado más remoto no es muy numeroso en el patrimonio monumental de Berlín, pero para solucionar esa falta de historia antigua en las calles, ya está una de las ofertas museísticas más completas del continente. La Isla de los Museos es, en sí misma, una atracción sin parangón… y entrar en sus Museos para deleitarse con sus riquezas otra satisfacción sin igual. Las joyas griegas, romanas, babilónicas, asirias o egipcias merecen la pena la visita.

La capital alemana ofrece además grandes avenidas, en consonancia con el antiguo esplendor de sus palacios en la corte imperial prusiana. A falta de esos palacios, salvo el de Charlottenburg, la nueva Berlín ha reedificado sus grandes plazas, donde se cruzaban las principales vías, con lo mejor de la arquitectura contemporánea, queriendo emular la grandiosidad del pasado que ya se fue.

Para conocer ese pasado, nada mejor que acercarse a Potsdam, sede de la corte prusiana, a pesar de que la capital fuera Berlín. Palacios y edificios, restaurados hace poco, permiten vislumbrar los deleites de la realeza y la nobleza del Reino de Prusia. Las dos ciudades están relativamente cerca y comparten bosques,  ríos y lagos, componiendo un paisaje maravilloso de agua y verdor sin parangón.

También Potsdam tiene su parte alícuota de parque temático de la historia contemporánea. Porque aquí se selló la división europea tras la Segunda Guerra Mundial entre los líderes de los países aliados que vencieron al nazismo en la conferencia de Potsdam. Después, en la Guerra Fría, el puente de Glienicke fue el lugar de intercambio de espías y prisioneros entre la RDA (Potsdam) y el Berlín Oeste. 

A pesar de sus casi cuatro millones de habitantes, la capital alemana no es agobiante y para el viajero es una delicia poder caminar por sus calles, plazas o avenidas sin oir permanentemente los ruidos infernales e insoportables del tráfico del sur de Europa. Y es que Berlín tiene un estupendo servicio público de transporte, que hace desaconsejable coger el coche y,además, ofrece a propios y extraños jardines y bosques en plena ciudad, que son un auténtico remanso de paz en medio de la urbe.

Tiergarten es el corazón de la ciudad y ocupa doscientas hectáreas de zona verde y arbolada… pero no es el parque más grande de la ciudad, que al oeste se enorgullece de más zonas verdes, ríos y lagos. Incluso se ha llegado a reconvertir en zona verde el inmenso aeropuerto en desuso de Tempelhof.

Pero la ciudad no está dormida, vive y mucho, desde la mañana hasta la noche. Barrios enteros están repletos de patios con talleres artísticos, diseño, teatro, etc. y la mezcla de razas, culturas y religiones forman un mosaico cosmopolita, atractivo y sugerente.

Y es que los desastres del siglo XX no han podido echar abajo el espíritu vital, creativo y transgresor que siempre tuvo Berlín, enorgulleció a los  berlineses y admiró el que hasta aquí llegaba. Tomar unas salchichas con la excelente cerveza alemana en alguno de los merenderos del parque Tiergarten junto a uno de sus lagos es una experiencia vital inmejorable para sentir la verdadera esencia berlinesa.

Cómo llegar:

A Berlin llegan vuelos directos de Madrid, Barcelona, Bilbao, Málaga, Palma de Mallorca o Las Palmas. Con conexión, es posible acceder desde otros aeropuertos españoles. El viaje en tren comporta un día entero de varios trasbordos. Desde los dos aeropuertos berlineses, el de Tegel y el de Schönefel, se accede al centro por bus, metro y tren entre veinte minutos y una hora. Conviene leer bien las máquinas expendedoras de billetes en la estación (igual que durante nuestra estancia) en especial con respecto a las zonas a las que se quiera ir y en las que está divido el mapa de transportes de Berlín.

Itinerario:

Cultourberlin es un grupo de españoles que realizan unos excelentes tours por la ciudad, Potsdam y Sachsenhausen. Es una buena opción y, además, hay estos itinerarios que pueden completar la visita

ITINERARIO POR BERLÍN PARA TRES DÍAS

ITINERARIO POR BERLÍN PARA CINCO DÍAS

ITINERARIO POR BERLÍN PARA SIETE DÍAS

Fotografías: Carmen Urbina, José A. Mourenza

 

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Una respuesta a “Berlín: Itinerarios para 3, 5 y 7 días

  1. Una gran ciudad. La conocí cuando aún estaba dividida por el muro y volví a ella cuando ya el muro era un recuerdo. En cualquiera de los casos, una delicia.

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